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La palabra fonograma etimológicamente, quiere decir escritura o grabación de sonido. La ley lo reconoce como soporte material de una creación que concede una serie de derechos de autor y derechos conexos frente a terceros.  En palabras más simples un fonograma es la fijación únicamente sonora de la ejecución de una obra o de otros sonidos. Por ejemplo, un CD de canciones de Ale Mendoza o Malacates Trébol Shop, este puede ser también un CD con sonidos de aves o del mar, etc.

Algo que es importante saber es que en la creación de fonogramas se involucra un largo proceso, que involucra habilidades técnicas y criterios artísticos que imprimen a la obra el sello de un sonido particular.  Por otro lado, es irrelevante el soporte en que se aplica el fonograma, con esto nos referimos a que pude ser el tradicional disco o cualquiera de los modernos soportes digitales actuales.

Al productor de fonogramas, se le conoce normalmente por el nombre de compañía discográfica o casa de disquera, es la encargada de acoplar los sonidos de los que hablamos anteriormente.

Si hablamos de las personas involucradas en la casa disquera o compañía discográfica podemos mencionar uno de los mas desconocidos pero de alta importancia:

  • El Productor Fonográfico, también conocido como el Productor Ejecutivo cuya iniciativa y responsabilidad se realiza la grabación de una obra musical, no debe de ser confundido con el Productor Musical. El Productor Ejecutivo invierte capital, recursos y tiempo en la producción, post producción y masterización para poder crear una campaña de lanzamiento, mercadeo y promoción. Esa fijación perfecta de la obra en la grabación en ese preciso momento se convierte en un bien Fonográfico y es propiedad del inversionista, a quién le corresponde el derecho exclusivo de autorizar la reproducción y distribución del fonograma.

Cuando se produce la comunicación pública de una obra, utilizando un fonograma, el usuario está obligado a satisfacer una remuneración equitativa y única al productor del fonograma y a los artistas, intérpretes o ejecutantes.

Son fonogramas, siempre que se incorporen a un soporte, desde la grabación del canto de los pájaros, del sonido del mar, del viento o de un aplauso, hasta las canciones, recitaciones de poemas o conferencias, programas de radio, etcétera. Obviamente, no todos tienen el mismo interés desde el punto de vista de la propiedad intelectual, pero no por ello dejan de ser fonogramas.

¿Sabes que es son los Derechos Conexos?

Los derechos conexos son aquellos que otorgan protección a quienes, sin ser autores, contribuyen con creatividad, técnica u organización, en el proceso de poner a disposición del público una obra. Los derechos conexos derivan directamente del derecho de autor y están estrechamente relacionados.

Estos derechos son muy heterogéneos entre sí pues engloban, además de los derechos correspondientes a los artistas, intérpretes o ejecutantes, los relativos a los productores de fonogramas y grabaciones audiovisuales, a las entidades de radiodifusión, a los realizadores de meras fotografías y a los editores de determinadas obras. El factor común entre ellos es el de estar vinculados en la mayoría de los casos con una obra intelectual preexistente y significar una actividad de mediación entre la obra y el público. Fuente

¿Qué especifica el Decreto 33-98?

El inversionista es el dueño del fonograma. En Guatemala el decreto número 33-98 como parte de la Convención Internacional sobre la Protección de los Artistas Intérpretes o Ejecutantes, los Productores de Fonogramas y los Organismos de Radiodifusión, adoptada en Roma el 26 de octubre de 1961, y el Convenio para la Protección de los Productores de Fonogramas contra la Reproducción no Autorizada de sus Fonogramas, adoptado en Ginebra el 29 de octubre de 1971, debe promover, por medio de su legislación interna, los mecanismos necesarios para tutelar adecuadamente los derechos de los Artistas Intérpretes o Ejecutantes, los Productores de Fonogramas y los Organismos de Radiodifusión